Paso uno: contar la decisión

Paso uno: contar la decisión

A partir de que tomamos la decisión de emprender un viaje por Europa sin fecha de retorno, ya vislumbramos la conmoción que se avecinaba. La discordia familiar que se genera al momento de contarles el proyecto de convertirte en un nómada. Un giro en la vida de semejante magnitud no dejara indiferente a tu entorno, entre los que estarán aquellos que se sorprendan, pero a continuación indagaran sobre los motivos que te llevaron a este punto de inflexión, o querrán saber cómo te será posible llevar una vida dentro de esos parámetros; pero para los propios familiares la idea tendrá una mayor trascendencia, debido a que el evento representara un quiebre en su propio “statu quo”, desde la disrupción de la rutina de almorzar los fines de semana hasta de saber que basta una llamada para estar ahí en el momento en que se necesite.

A pesar de las discordias y disentimientos generados en un primer momento, hoy tras haber iniciado nuestro periplo y logrado derribar los prejuicios iniciales, no dejo de ponerme en su lugar y comprendo cuales son los atenuantes para que no tomen como algo asequible este estilo de vida. El peligro es el principal, ese factor aplacante que pregonan desde cualquier medio que escuches, veas o leas, es el que genera mayor resquemor a salir de tu zona de confort;  imaginen que si el muy desgraciado logra que con el paso del tiempo se refuercen cada día más los mecanismos de vigilancia y hasta sea una insensatez salir a la vereda a charlar con el vecino ¿cómo no va a convertir a la idea de deambular por el mundo en una quimera? y sobre todo ocasiona que en el imaginario popular el riesgo de convertirte en un rezagado, de ser un fracaso en la de experiencia de individuo para la que viniste al mundo, sea indefectible en tanto no persigas los mismos fines que las demás personas. Aunque me opongo a que ese miedo heredado haga mella nuestra elección.

La cuestión radica en otro lugar, en la voluntad de querer otra cosa de lo que tus circunstancias proponen para tu vida. Esa convicción será la base para la metamorfosis pretendida, necesaria para engendrar un cambio de paradigma en la noción de progreso, diferente a la que el propio entorno se encargó de fijar. Pero además debemos reconocer que esta alteridad a la que nos disponemos conlleva también que comencemos a desafiar nuestras propias normas, todo aquello que fue interiorizado y con el tiempo conformó una conciencia de lo que percibíamos como nuestra comunidad, ese espacio que quizás al momento de retornar se convierta en ajeno o se afiance como el lugar de pertenencia .

De esa búsqueda se conformará en buena medida esta aventura que emprendimos: lograr que esas presunciones catalizadas a lo largo de tanto tiempo no impidan que sigamos expandiendo las fronteras de nuestras posibilidades.

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