Un año con tres navidades

Un año con tres navidades

La Navidad es una de esas fechas que para mi significan calor de hogar, villancicos y novenas, pero hace ya cuatro años que paso las fiestas lejos de Colombia y en el camino he aprendido que en cada lugar se celebra diferente. Hasta ahora en ningún otro lado rezan novena; en Estados Unidos los regalos se entregan el 25 y no el 24 a la noche, y en Argentina no se decora mucho y la gente, en cuanto puede, huye de Buenos Aires evitando el calor abrumador. El pasado noviembre estuvimos en Verona justo cuando estaban terminando de montar el Mercado de Navidad, y a Liubliana llegamos para ver la iluminación que llenaba las calles del casco antiguo.

Lo que no nos podíamos imaginar es que a medida que fuéramos bajando por los Balcanes las costumbres iban a ser aún más diferentes. Cuando recibimos la confirmación de nuestro voluntariado en la granja de quesos, en Montenegro, parte de mi felicidad era saber que en las fiestas estaríamos en casa de una familia y al haber niños, seguro la celebración sería por todo lo alto. A los pocos días de haber llegado a donde los Ovchar, nos dimos cuenta que no tendríamos nuestra Navidad, al menos no en las fechas esperadas, pero en lugar de eso lo celebramos tres veces y, más que nunca antes en nuestra vida, nos identificarían como católicos.

Verona – Italia

Los Ovchar son una familia de San Petersburgo que se mudó hace casi una década a Montenegro en busca de una vida más tranquila. Como la gran mayoría de los rusos son Cristianos Ortodoxos, y a pesar de compartir la base cristiana, se diferencian de los católicos en muchísimas cosas, entre esas el calendario. En un principio todos utilizaban el calendario juliano, que recibe su nombre por Julio Cesar, posteriormente en 1582 fue sustituido por el calendario gregoriano denominado así por ser el papa Gregorio XIII su mayor promotor. El cambio se hizo por una cuestión de precisión y poco a poco todos los países de occidente lo fueron adoptando. Pero al ser el papa una autoridad de la iglesia católica los ortodoxos hicieron caso omiso al cambio y hoy en día siguen utilizando el antiguo calendario.

Los países de la antigua Yugoslavia se dividen en tres religiones, con sus correspondientes minorías, cada país es identificado con una u otra; Eslovenia y Croacia como católicos; Macedonia y Kosovo como musulmanes; Serbia y Montenegro como ortodoxos; y Bosnia y Herzegovina están divididos entre las tres religiones. Así que nosotros pasaríamos diciembre y parte de enero en un país de mayoría ortodoxo. Sin embargo, Kotor es reconocida como una ciudad católica y tenían un pequeño concierto y desfile preparados para la Navidad que conocemos desde niños, el 24 y 25 de diciembre.

Plaza principal, Kotor – Montenegro

Toque de campanas durante el servicio, Lustica – Montenegro

Noche de Navidad, Lustica – Montenegro

Nuestra segunda Navidad vendría por estar viviendo con una familia rusa. Aunque los rusos son ortodoxos, durante el periodo de la Unión Soviética, la religión fue prohibida en todo el territorio, no se podía celebrar ninguna fiesta de la iglesia ni mucho menos asistir a ella, fue así como poco a poco los rusos adelantaron la celebración de Navidad al 31 de diciembre, escondiéndola con la celebración de año nuevo. Aún hoy en día muchas familias rusas siguen celebrando fin de año de una forma mucho más tradicional. En la mesa debe haber 13 diferentes platos, entre frutas, ensaladas, carnes, postres y por supuesto no pueden faltar el raki, una bebida blanca tradicional de los Balcanes para acompañar la cena, y el champán para el brindis de media noche.

Y por último tendríamos la celebración ortodoxa el 6 y 7 de enero. En esta ocasión además de regalos, buena comida y licor, a media noche fuimos a la iglesia de la aldea. Fue una gran  sorpresa para mí cuando al entrar en la capilla vi que no había sillas, y las mujeres estaban a un lado y los hombres a otro. El altar está detrás de unas puertas y el sacerdote hace el servicio dando la espalda a los feligreses, el servicio en su mayoría es cantado y gran parte se hace en eslavo antiguo, el toque de las tres campanas es imprecindible durante la ceremonia. También es tradición, la noche de Navidad, quemar las ramas de un roble, antiguamente se hacia en los patios de las casas, pero en la actualidad se hace frente a la iglesia, y es un símbolo de prosperidad y felicidad para el nuevo año.

Sin duda alguna fue una navidad fuera de lo común para nosotros, y aunque no hubo ajiaco, buñuelos o natilla, aprendimos a hacer la verdadera ensalada rusa y dejamos un pedacito de nuestro corazón con los Ovchar.

2 Reviews

  1. Viajar no sólo es recorrer lugares y sumar paisaje, claramente al leer tus relatos se puede sentir esa magia que sólo se puede percibir en el encuentro, en esa comunión que como la palabra lo dice es esa ” común unión entre los seres humanos y sus costumbres “. Qué maravillosa experiencia en cada rincón del planeta y cuánto debes estar viviendo mientras haces el recorrido. Me parece súper interesante leerte y ver fotos de cada lugar. Gracias por compartirlo!!!

    1. Muchas gracias, por tu comentario.
      Y si, viajar es mucho más que el movimiento geográfico que podamos hacer, es también un viaje interno, en donde las experiencias exceden las expectativas y la noción del tiempo deja de existir tal y como la conocemos.

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